domingo, 5 de febrero de 2012

"Lo Bailado Nadie Me Lo Quita"

En esta tranquila mañana después de un delicioso desayuno, todavía sentadas a la mesa disfrutando nuestras tazas de café.  Mi mami me pidió que le platicara nuevamente, el motivo de mi expulsión de aquel Colegio Adventista del Séptimo Día.


Me sonreí al recordar aquellos lejanos días a fines de la década de los 60's. En esa época mi mamá y mi padrastro, decidieron que lo mejor para mi sería ir a ese Colegio. Yo accedí con tal de alejarme de ese nefasto hombre, el cual para mi, siempre fue un hipócrita. Al paso de los años , el tiempo me dio la razón.


Ese Colegio estaba en el Norte de mi país. Ubicado en un pueblo a 12 horas de la capital en donde nosotros vivíamos. Llegué a un ambiente completamente diferente a lo que yo estaba acostumbrada. Ahí tuve la oportunidad de conocer gente muy honesta y sincera en sus creencias, así como "sepulcros blanqueados". (Como los hay en todos lados) Siempre respeté las reglas de aquella Institución. Eso no quería decir que yo estaba de acuerdo con esa rígida disciplina. Nunca había estado de interna en ningún lado. Sin embargo, me acostumbré y traté de cumplir con el reglamento.


Estábamos obligadas  a vestir con falda(saya) abajo de la rodilla....Pero como!!!...Si se usaba la mini-falda!!!...Bueno, dentro de la escuela la usaba larga. Pero al salir al Pueblo, sin que tuviéramos personas monitoreándonos, a subirse la falda a medio muslo!(Era la moda). Otra regla que yo rompía cada vez que podía, era comer hamburguesas. No estaba permitido ingerir carne roja ni de puerco. (Pero uno de los predicadores, iba a nuestro restaurante favorito y se llevaba no menos de 4 hamburguesas) repito que entre ellos había  "sepulcros blanqueados".


Tampoco podíamos escuchar música popular de moda...Solamente himnos religiosos. A escondidas teníamos un radio tocadiscos el cual escuchábamos un grupito de nosostras. Las "No Adventistas", las que nos quemaríamos en el fuego eterno por no querer aceptar su verdad. Ante tales amenazas y con mis quince años, me rebelé aun más. Era un Colegio mixto con dos dormitorios. Obviamente, uno era para nosotras y el otro para los varones. Las chicas Adventistas, trataban de estar alejadas de las que no lo eramos. Las pocas que se nos acercaban, era con el fin de convencernos de convertirnos a su religión. 


Un día, supimos que iba a haber un gran baile en el Pueblo. Nos pusimos de acuerdo con algunos muchachos no Adventistas del Colegio, para escaparnos e ir a bailar. Planeamos todo con mucho cuidado. Nos pusimos las pijamas sobre la ropa que llevaríamos al baile. Amenazamos a las compañeras de cuarto Adventistas que si decían algo, las acusaríamos de como las vimos dándose de besos y manoseándose a escondidas con sus novios. Los dormitorios eran de un piso solamente. Abrimos con cuidado la ventana del cuarto y salimos 7 de nosotras. Afuera, ya nos esperaba el auto con las luces apagadas y nuestros amigos....Caminamos muy sigilosamente para que el guardia no nos escuchara, subimos al carro y nos fuimos.


Llegamos al baile, nos quitamos las pijamas, nos pusimos nuestros zapatos de tacón y a divertirnos!!!...Y eso fue lo único que hicimos sanamente, bailar y disfrutar el momento. Ya entrada la madrugada, regresamos de la misma manera. Cuando cerramos la ventana...Oh, sorpresa, la luz se prendió y la junta directiva nos estaba esperando!!!...Una de las chicas de nuestro cuarto, nos delató...Dijo que su conciencia no la dejaba tranquila. Yo me pregunté en ese momento...Pero entonces su conciencia si estaba en paz cuando se veía a escondidas y se revolcaba literalmente con el novio???...Ella aparentaba ser de lo más juiciosa siempre cargando y leyendo su Biblia.


Seis fuimos expulsadas inmediatamente, junto con nuestros amigos del dormitorio de varones. A la que no expulsaron, fue porque prometió que ya se había arrepentido. Aseguró que el Diablo la hizo pecar y, que se convertiría inmediatamente en Adventista. Mis otras amigas y yo fuimos regresadas a nuestras familias. Le llamaron a mi mami para avisarle que me mandaban en autobús, para que me fuera a esperar. El burlón de mi padrastro, trató de decirle algo a mi mamá. Ella lo insultó de una manera de la que mi mami no acostumbra a hacer. El nunca más se atrevió a decir nada al respecto.


Perdí el año  escolar, el contacto con mis amigas y amigos del internado.  Jamas consideré ni de broma, volver a ninguna Institución de esa clase. Traté de estudiar en la casa para prepararme y comenzar el siguiente semestre...Pasaron algunos meses y recibí la grata visita de uno de mis profesores de aquella Escuela. El maestro llegó a la ciudad, me localizó y fue a brindarme su apoyo. Se disculpó y, me aseguró que la mayoría era gente buena. 
El lamentó la pésima impresión que tendría  por el resto de mi vida. Agradecí su visita y palabras. Nunca más supe de el ni de nadie de ese lugar.


Al final de la conversación, tomé el último sorbo de café ya casi frío y con una sonrisa en los labios, le dije a mi mamá ..."Pero lo bailado, nadie me lo quita"...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

cuantos recuerdos pero me parece que esto no era una escuela era un campo de consentracion pero tu como luchadora supistes difrutar, que te quiten lo bailado

Josefina Llanes dijo...

Magnifica historia.Todo lo que nos pasó en la juventud nos sirve de experiencia y los internados tienen su historia por todo lo prohibido que se impone y es verdad nadie te quita lo bailao.

Candelaria Velez dijo...

Hola:Esto q. publicastes en tu blog,me hace recordar algo parecido q. me sucedio a mi.pero no fue en un internado.Siempre me gusto y me gusta el baile,aunq.estoy entradita en años pero como a ti (nadie me quita lo bailao)Esto me ocurrio el 7 de Diciembre de 1941,pecisamente el dia del ataque a PEARL HARBOR poe los japoneses,y esa fecha cayo un domingo,donde mis primas y a mi nos daban permiso para ir ala matine del cine Edison en el Cerro donde viviamos,pero da la casualidad q. por el incidente ocurrido,donde nosotras nos ibamos a bailar en lugar de ir al cine q. el lugar lo recuerdo como si fuera ahora mismo era en un lugar q. se llamaba La Playita en la Playa de Marianao y tomabamos la guagua #50en la Calzada de Marianao,teniamos q. hacer tranferencia desde el Cerro,pero teniamos q. estar de regreso en la casa antes de las 6pm,era una verdadera odisea pero nos gustaba mucho y lo disfrutabamos,yo tenia 16 años y el compañero mio siempre era el mismo de quien yo me enamore y él tenia 19 y con el paso de los años con él me case.Pués él llamo por telefono a mi casa para decirme q. no podiamos vernos porq. el baile lo habian suspendido y mi mama contesto el telefono y se hizo pasar por mi,y q.te cuento todo se descubrio y nos castigaron y se acabaron las salidas al cine,no vi al muchacho mas,y lo volvi a verlo en un baile en el Centro Gallego y ya tenia yo 21 años y el 24 ños y fue un encuentro maravillos.y al fin nos casamos al año siguiente.Y al fin a mi como a ti nadie nos quito lo bailao.Mi querida amiga me haces revivir tantos episodios de mi vida q. no sabes como me reconfortan y no me siento nunca triste ni sola.Que DIOS te bendiga todo el tiempo son mis deseos para q. nunca todos los q.leemos tu Blog maravilloso nunca nos falte.CANDE

Mabby dijo...

Por lo jereral esos colejios tienen los mismititos requisitos y es muy dificil poderlos cumplir; pero eso de irse a escondiditas fuera de el plantel , eso si es tremendo; por que ... que tal que les hubiese sucedido alguito y, sus padres despreocupaditos en sus casas durmiendo?, saves el gran sustito que se llevan?.
Ccreo que se hizo bien en devolverlas y asi no les sucederia nada.