domingo, 19 de febrero de 2012

Las Tardeadas de "Las Aguilas"

Ahora que tengo descompuesta la caja del "Satélite" de la televisión, me puse a escuchar algunos de mis discos compactos. Escogí uno, sin ver cual era...Repentinamente escucho ese singular y pegajoso ritmo de Cumbia. Ah!, pero esta melodía, es viejísima, de allá de por 1966-67...Huy!, en aquel tiempo yo estaba en una Secundaria Femenina de monjas Católicas. Mi prima Tita y mi primo Pablo vivían con mi mamá y conmigo. Los tres  éramos adolescentes y nos gustaba mucho ir a fiestas, bailes, quince años y tardeadas. 


En ese entonces por lo menos una vez al mes, no faltaba que una compañera de clase tuviera una tardeada en su casa y me invitaban. Ellas sabían que mis primos vivían con nosotras. Siempre me decían que los llevara. La mayoría de los bailes eran en un reparto(colonia) llamado "Las Aguilas". Le pedíamos permiso a mi mami y después de innumerables recomendaciones, nos daba dinero para que nos transportáramos en taxi.


Comenzábamos a prepararnos aproximadamente a las 3:30 p.m. La tardeada en aquel tiempo empezaba a las 5:00 p.m. Habría ritmos de moda y muchos adolescentes, quienes eran generalmente familiares y amistades de quien organizaba el baile.  Los papás de la anfitriona estaban presentes y pendientes de todos los invitados. 
Al llegar se veían ya las sillas acomodadas alrededor del patio. Dentro de la casa sobre unas mesas, había sodas, refrescos y aguas de fruta natural. Afuera sobre otra mesa estaba un tocadiscos y dos bocinas grandes. Un adulto joven se encargaba de la música. 


Se abría el baile con la melodía que estuviera de moda. Era alguna canción de Los Beatles, Los Bravos, Los Rolling Stones,...Un Rock'n Roll en Español o una Cumbia movidita. Bailábamos sin parar hasta que La Tardeada se terminaba.  Aproximadamente a las 10:00 p.m. agradecíamos la invitación y, nos íbamos caminando por esas tranquilas y quietas calles. Comentábamos de quien había bailado con quien...Si fulanita era novia de sutanito y, de que mal bailaba el chico de Lourdes...que si la hermana de Lola le gusto a mi primo Pablo...Si la hija de la señora Paquita llevaba la falda muy corta, que si el muchacho quien me invitó a bailar me dio un pisotón...En fin, conversaciones de adolescentes de aquel tiempo.


Al llegar a la avenida más cercana, buscábamos un taxi y nos dirigíamos a la casa. En ocasiones ya con una próxima  invitación. Ninguno de los tres pensaba en el Futuro, únicamente vivíamos el Presente con mucha intensidad, como si no fuera a haber un mañana...Estoy segura de que mis primos, han de recordar con agrado nuestras animadas Tardeadas allá en Las Aguilas.....Ay, ya se termino el disco compacto y junto con la música, mi viaje al Pasado...Regresa mi mente al Presente y, mi mami me pide que ponga El Concierto de Varsovia con Carmen Cavallaro. Creo que tambien ella desea "transportarse" con la música para recordar y vivir.

domingo, 5 de febrero de 2012

"Lo Bailado Nadie Me Lo Quita"

En esta tranquila mañana después de un delicioso desayuno, todavía sentadas a la mesa disfrutando nuestras tazas de café.  Mi mami me pidió que le platicara nuevamente, el motivo de mi expulsión de aquel Colegio Adventista del Séptimo Día.


Me sonreí al recordar aquellos lejanos días a fines de la década de los 60's. En esa época mi mamá y mi padrastro, decidieron que lo mejor para mi sería ir a ese Colegio. Yo accedí con tal de alejarme de ese nefasto hombre, el cual para mi, siempre fue un hipócrita. Al paso de los años , el tiempo me dio la razón.


Ese Colegio estaba en el Norte de mi país. Ubicado en un pueblo a 12 horas de la capital en donde nosotros vivíamos. Llegué a un ambiente completamente diferente a lo que yo estaba acostumbrada. Ahí tuve la oportunidad de conocer gente muy honesta y sincera en sus creencias, así como "sepulcros blanqueados". (Como los hay en todos lados) Siempre respeté las reglas de aquella Institución. Eso no quería decir que yo estaba de acuerdo con esa rígida disciplina. Nunca había estado de interna en ningún lado. Sin embargo, me acostumbré y traté de cumplir con el reglamento.


Estábamos obligadas  a vestir con falda(saya) abajo de la rodilla....Pero como!!!...Si se usaba la mini-falda!!!...Bueno, dentro de la escuela la usaba larga. Pero al salir al Pueblo, sin que tuviéramos personas monitoreándonos, a subirse la falda a medio muslo!(Era la moda). Otra regla que yo rompía cada vez que podía, era comer hamburguesas. No estaba permitido ingerir carne roja ni de puerco. (Pero uno de los predicadores, iba a nuestro restaurante favorito y se llevaba no menos de 4 hamburguesas) repito que entre ellos había  "sepulcros blanqueados".


Tampoco podíamos escuchar música popular de moda...Solamente himnos religiosos. A escondidas teníamos un radio tocadiscos el cual escuchábamos un grupito de nosostras. Las "No Adventistas", las que nos quemaríamos en el fuego eterno por no querer aceptar su verdad. Ante tales amenazas y con mis quince años, me rebelé aun más. Era un Colegio mixto con dos dormitorios. Obviamente, uno era para nosotras y el otro para los varones. Las chicas Adventistas, trataban de estar alejadas de las que no lo eramos. Las pocas que se nos acercaban, era con el fin de convencernos de convertirnos a su religión. 


Un día, supimos que iba a haber un gran baile en el Pueblo. Nos pusimos de acuerdo con algunos muchachos no Adventistas del Colegio, para escaparnos e ir a bailar. Planeamos todo con mucho cuidado. Nos pusimos las pijamas sobre la ropa que llevaríamos al baile. Amenazamos a las compañeras de cuarto Adventistas que si decían algo, las acusaríamos de como las vimos dándose de besos y manoseándose a escondidas con sus novios. Los dormitorios eran de un piso solamente. Abrimos con cuidado la ventana del cuarto y salimos 7 de nosotras. Afuera, ya nos esperaba el auto con las luces apagadas y nuestros amigos....Caminamos muy sigilosamente para que el guardia no nos escuchara, subimos al carro y nos fuimos.


Llegamos al baile, nos quitamos las pijamas, nos pusimos nuestros zapatos de tacón y a divertirnos!!!...Y eso fue lo único que hicimos sanamente, bailar y disfrutar el momento. Ya entrada la madrugada, regresamos de la misma manera. Cuando cerramos la ventana...Oh, sorpresa, la luz se prendió y la junta directiva nos estaba esperando!!!...Una de las chicas de nuestro cuarto, nos delató...Dijo que su conciencia no la dejaba tranquila. Yo me pregunté en ese momento...Pero entonces su conciencia si estaba en paz cuando se veía a escondidas y se revolcaba literalmente con el novio???...Ella aparentaba ser de lo más juiciosa siempre cargando y leyendo su Biblia.


Seis fuimos expulsadas inmediatamente, junto con nuestros amigos del dormitorio de varones. A la que no expulsaron, fue porque prometió que ya se había arrepentido. Aseguró que el Diablo la hizo pecar y, que se convertiría inmediatamente en Adventista. Mis otras amigas y yo fuimos regresadas a nuestras familias. Le llamaron a mi mami para avisarle que me mandaban en autobús, para que me fuera a esperar. El burlón de mi padrastro, trató de decirle algo a mi mamá. Ella lo insultó de una manera de la que mi mami no acostumbra a hacer. El nunca más se atrevió a decir nada al respecto.


Perdí el año  escolar, el contacto con mis amigas y amigos del internado.  Jamas consideré ni de broma, volver a ninguna Institución de esa clase. Traté de estudiar en la casa para prepararme y comenzar el siguiente semestre...Pasaron algunos meses y recibí la grata visita de uno de mis profesores de aquella Escuela. El maestro llegó a la ciudad, me localizó y fue a brindarme su apoyo. Se disculpó y, me aseguró que la mayoría era gente buena. 
El lamentó la pésima impresión que tendría  por el resto de mi vida. Agradecí su visita y palabras. Nunca más supe de el ni de nadie de ese lugar.


Al final de la conversación, tomé el último sorbo de café ya casi frío y con una sonrisa en los labios, le dije a mi mamá ..."Pero lo bailado, nadie me lo quita"...