Debo aprovechar este momento, que comenzó a llover y que los jardineros no están "atacando" el pasto con el desagradable ruido de la podadora y demás utensilios. Con este grato silencio buscaré un documento que necesito...Casualmente encontré una copia de uno de mis primeros cheques de pago. Allá por 1985, trabajé por un par de años en una Clínica Veterinaria en Encino, California. Ahí vivían personas adineradas. Mirando este cheque veo que me pagaban la cantidad de $3.33 la hora.
Aunque yo actualmente domino el idioma Inglés, en ese entonces casi lo había olvidado porque en mi país, lo dejé de practicar. Así que estaba comenzando a recordar y a poner en práctica todo lo que había aprendido.
Esa Clínica me trae gratísimos recuerdos, ya que fue mi primer trabajo formal. Los Veterinarios y las recepcionistas, me trataban con respeto y afecto. Yo me esforzaba mucho, quería conservar ese empleo. Mi hora de entrada era a las 7:00 a.m. Pero yo llegaba a las 6:30 a.m. Viajaba en Transporte Publico, en donde siempre encontraba gente Hispana como yo. Me sentía muy a gusto, ya que cualquier señora se ofrecía ayudarme con mi "lonchera" o lo que trajera cargando si no había asientos disponibles. Aprendí a hacer lo mismo. No olvido los rostros de esas personas, todos pertenecíamos a la clase trabajadora. Podía observar las caras, llenas de esperanza porque estaban logrando tener una vida mejor y un futuro mas prometedor.
Desde el primer momento que llegué a este país lo bendije, lo bendigo y bendeciré siempre ya que me dió oportunidades que el mio me negó. Además, ese trabajo me fue ofrecido por personas Americanas que sin conocerme, me proporcionaron un modo de ganarme la vida. También me daban todas las facilidades para que pudiera superarme.
Me decepcioné mucho cuando requerí la colaboración de gente Hispana, pero nacida en los E.U.A. No solicité dinero, les pedí que me ayudaran a encontrar trabajo...Ninguno lo hizo...Sin embargo quienes esperaban el "Bus", "Camión" o "Guagua", me ofrecían lo que podían. La señora que trabajaba en un restaurante, iba a hablar con el jefe de personal, la que limpiaba casas, me conseguiría alguna casa para asear, al igual la que trabajaba en Fabrica o limpiando oficinas. La mayoría eran originarias de México y algunas de Centroamérica. Eran más las mujeres que conversábamos y que tratábamos de ayudarnos, que los hombres Hispanos. Ellos mantenían su distancia.
También viajaban personas Americanas en el Transporte Colectivo. Generalmente era gente mayor de edad o Afro-Americanos. Cuando comencé a adquirir nuevamente mi confianza para hablar en Inglés, conversaba con ellos.
Aprendí mucho en esa Clínica. Me enseñaron a mantener limpias las jaulas, bañar perros, gatos, a darles comida adecuada, a cortarles las uñas y hasta supe como hacer limpiezas dentales. Trabajaba Sábados y Domingos, aunque solo iba a limpiar y cambiar frazadas para los animales, además de alimentarlos y darles agua fresca...Todo, por solamente $3.33 la hora. En ocasiones, escuchaba a personas decir que les pagaban $5.00 la hora...Huyyyyy! Se me hacia un dineral!...Pensaba, cuanto tiempo tenia que pasar para yo poder ganar esa cantidad?
Los Doctores nunca dejaban de elogiar mi trabajo. Las recepcionistas, me decían que no trabajara tanto...que no era necesario limpiar las hojas de las plantas. Alguna secretaria me pidió que fuera a hacer el aseo de su casa. Yo nunca decía que no. Acepté, pero le pedí ayuda a una señora con la que conversaba siempre en el autobús. Honestamente aunque tenia mucha disposición, nunca tuve necesidad de limpiar mi casa, me imaginaba que hacer pero nada mas.
Recuerdo que la señora Otilia, aceptó gustosa ir conmigo y enseñarme qué hacer. Aprendí, pero me cansé mucho. No había comparación del trabajo de edición y redacción que hice en mi país. Sentada tras de un escritorio en la revista Infantil, a limpiar una cocina o el baño de una familia...Ufff!...Yo le ofrecí a la señora Otilia la mitad de lo que me dieran, pero ella no quiso recibir ni un centavo. Desde ese día traté de aceptar mínimamente la limpieza de casas...Pero necesitaba juntar dinero para poder comprarme un carro usado y dejar el "camión" que demoraba tanto. Así que una de las maneras que encontré de ahorrar, era comer muy bien dos días y no comer un día. Si la familia Americana que me rentaba un cuarto, le sobraba algo y lo compartían conmigo, que delicia!...si no, pues a esperar a la siguiente comida.
Al cabo de unos meses pude reunir la suma de $1,000.00. Pedí ayuda a un compañero de trabajo para buscar un auto usado. Lo encontré y era un Ford Maverick 1974. Automático creo que tenía seis cilindros, pero un potente motor 352. Pagué $800.00 y el resto sirvió para cubrir gastos de registro, seguro de carro y licencia de manejo.
Después, pasaba por la esquina donde antes abordaba el "Bus" y, me llevaba a tres o cuatro señoras que iban por el mismo camino que yo. Las dejaba donde ellas me indicaban y cada una se encaminaba a su casa. No faltaba que alguna de ellas quisiera darme el dinero que pagaban por el autobús, o que trataran de obsequiarme $5.00 para la gasolina o me llevaran algo de comer...Lo único que les aceptaba gustosa, era la comida.
Los aumentos de sueldo eran muy bajos, .25 centavos al año. Así que aunque estaba muy a gusto y me encantaba mi trabajo, decidí explorar nuevos horizontes. Una compañera de mi equipo de fútbol femenil, me propuso trabajo como recepcionista de una Clínica Médica. Le dije que nunca había trabajado en recepción. Ella me dijo que me vió jugar soccer y que estaba segura que asi como era persistente para el juego, así trabajaría. "Pixie" era la jefe de personal de ese lugar y me ofreció los ansiados $5.00 por hora...Acepté inmediatamente. Con tristeza y entusiasmo, me despedí del personal de la Veterinaria. Pero dejé las puertas abiertas y, descuentos especiales para la atención y comida de mi perrito.
Con cierta nostalgia les di un "hasta pronto" al grupito de señoras a quienes llevaba en mi carro. Quedamos de continuar en contacto ...pero la vida, el destino y las circunstancias, hacen que se pierdan esos papelitos con direcciones y números telefónicos. Jamás las volvi a ver ni supe nada de ellas. Siempre que las recuerdo, las bendigo dondequiera que estén a ellas y al personal de la Clínica Veterinaria. Y como olvidar a quienes siempre me apoyaron, creyeron y confiaron en mi sin realmente conocerme. Están y estarán en mi recuerdo hasta el final de mis días...Ayyy, otra vez el ruido de la podadora!...Bueno, lo importante es que encontré lo que estaba buscando y de paso la copia de un cheque, que me transportó a mi Pasado...
lunes, 26 de septiembre de 2011
sábado, 17 de septiembre de 2011
Incertidumbre
Hay que aprovechar el silencio y la tranquilidad...en este momento ni el calor ni la humedad son tan intensas puede uno...-"Cállate, desgraciado!"-...-"No, ve a callar a tu &*%$#!!!"-...-"Eres una vaga, haragana, buena para nada!!!"-...-"Y tu, tu eres un abusivo, infeliz !@#$%%&^&**... Lárgate! No te quiero ver más en mi vida, ah!...Pero esta vez te llevo a Corte!!!"-
Ay, Dios mio!...Los vecinos ya están discutiendo otra vez...Bueno parece que el señor ya se fue. Que bien, así se evita llegar al punto en donde alguno de ellos pueda perder el control. Y eso que siempre presumo de que en esta calle se vive con tranquilidad...Saben?, este incidente me recuerda a una pareja que conocí allá en California, por el año de 1990.
Nuestro barrio, era de personas de clase trabajadora y rentábamos
una casita, con jardín y amplio portal.
Mis vecinos más cercanos eran Mauricio y Delfina. El, joven trigueño alto y apuesto. Era agente de ventas y viajaba con frecuencia. Ella, mujer joven de cara agraciada, baja estatura y un poco pasada de peso. Delfina, se dedicaba al hogar y a cuidar de su niña. La casa de ellos solamente la separaba de la mía, una malla metálica. Los otros vecinos ya se habían acostumbrado a los constantes gritos, pleitos e insultos que caracterizaban ese "hogar". Al parecer, Mauricio en una ocasión golpeó a Delfina. Ella lo amenazó con llamar a la policía si se atrevía a hacerlo nuevamente. Las discusiones disminuyeron por algún tiempo.
Una noche, a mi mami, a mis perritos en aquel entonces y, a mi nos despertaron sus gritos. Yo ya tenia el teléfono en la mano para llamar a la policía. Era la primera vez que oí como se rompían algunos objetos al estrellarse en la pared o en el piso. Repentinamente...todo se quedó en silencio. Me alegré que todo estuviera en calma nuevamente. A la mañana siguiente, no vimos a la niñita ni a la madre salir. Busqué el carro de Mauricio pero ya no estaba, asumí que se fue de viaje. Pasaron tres días y no se oyó ningún ruido.
Salí de compras y vi el "pick-up" de Mauri estacionado. Cuando regresé de la tienda, le dije mi mamá, que todo se veía raro y, que ni la televisión estaba encendida. No veía a la muchachita, ni a Delfina...Salí nuevamente porque olvidé algo en mi auto. Vi a Mauri meter con dificultad unas bolsas negras de basura en la parte trasera de su "pick-up". Me saludó cordialmente. Yo también lo hice de la manera más natural que pude y, me apresuré a regresar a mi casa. Le comenté a mi mami el incidente...El peor pensamiento se nos vino a la cabeza además de una horrible incertidumbre...
Nuestras mentes comenzaron a trabajar a una velocidad vertiginosa. Nos imaginamos ser entrevistadas por la policía. Pensamos que sería la primera vez que iríamos a una corte a declarar...Ay, Dios mio!!! Esto si que era una verdadera tragedia. Hasta pensamos en mudarnos del barrio.
Ese mismo día, después de hacernos mil conjeturas, aceptamos los inevitables hechos y nos dispusimos a afrontar lo que viniera. Mientras sucedía lo que tenia que suceder, salimos mi mamá y yo a comprar un pollo rostizado que a ella tanto le gusta.
Cuando abrí la puerta del auto, para que mi mami se metiera, oí un grito atrás de mi...-"Cely, espere!"- Volteamos y las dos gritamos al mismo tiempo...Era Delfina, que al escucharnos hacer tal exclamación, se asustó...Las tres nos empezamos a reír nerviosamente...-"Porque gritaron?"-...-"Ay, Delfi, es que veníamos muy distraídas comentando cosas de fantasmas que dicen que se aparecen por aquí"-...Le contesté y ella solo dijo...-"Ay, que miedo!"-
-"Quería pedirles de favor si pasan por una panadería, me compren pan. La niña y yo hemos tenido fiebre y un malestar tremendo. Hemos estado en la cama estos últimos tres días, seguro que nos va a dar gripa...Achuuu, achuuú!"-...-"Y con esos estornudos y aquí afuera. Mire métase y con mucho gusto le traeremos su pan"-
Nos fuimos y comenzamos a reírnos. Comentamos como nuestras mentes, fueron en esos tres días una vorágine de pensamientos. Afortunadamente solo quedaron en eso, en pensamientos...
Bueno, ya es hora de almorzar. Hoy le prometí a mi mamá hacer una sopa de albóndigas y arroz blanco...mmm...que rico, ya las estoy saboreando...Gustan?
sábado, 10 de septiembre de 2011
Perdida
No me canso de decir que me encanta el silencio y la tranquilidad de esta calle. Deseo de todo corazón que así siga por laaargo tiempo....Mmm, oigo ruido allá afuera...ah!, el jovencito de los vecinos está lavando el auto de la mamá...Le diré que le daré $10.00 si lava el mio...-"Hey,"G", lava mi carrito y te doy $10.00 mañana, si?- ...-"Si, yo lo lavo!"- Entré a la casa y me senté a ver la televisión, sin poner mucha atención a los programas.
Me puse a pensar que aquí es muy necesario el coche...pero allá en mi país desde los trece años usé mucho transporte colectivo. ("Camión", "Bus", "Guagua", etc.) Por el año 1966-67, vivía en el departamento de mi mamá junto con mi prima Tita y mi primo Pepe. En unos multifamiliares. Estábamos en el Edificio 1-K en el quinto piso, el último. Estudiaba Secundaria, en otro prestigiado colegio escogido por mi linda madre. A ella no le importaba trabajar dieciséis horas diarias, con tal de brindarme la mejor educación posible. Allí habían inscrito también a Rosi, una antigua compañera de la escuela primaria.
Un día no tuvimos las últimas dos clases. El cielo estaba despejado, con una temperatura deliciosamente fresca, ni frío ni calor. Rosita, me invitó a comer a su casa. Ni tarda ni perezosa acepté. Nos fuimos en "Camión", llegamos a su casa, disfruté de un riquísimo almuerzo...Conversamos una media hora, después expresé mi gratitud a las atenciones de su mamá y me despedí. Rosita me preguntó que si sabría irme sola hasta donde pasaba el "Autobús", yo le respondí afirmativamente. Por alguna razón, Rosi insistió si no deseaba que ella y su madre me acompañaran. Le dije que no, agradecí nuevamente su cortesía y me fuí.
Al llegar a la parada del "Bus", me sentí desorientada...Y en lugar de regresar a la casa de Rosita para pedir ayuda, no lo hice...me dio pena...Desde muy temprana edad recuerdo que mi padre me prohibía tener desaciertos. Crecí avergonzándome cuando cometía errores, no sabia como decir simple y sencillamente, me equivoqué. Desgraciadamente, esa actitud, la arrastré por años. Pero después de unas cuantas "sacudidas" y, ubicaciones que me ha dado la vida junto con "Rafaelita La Cubana"; aún estoy aprendiendo a decir, hice algo incorrecto, no se qué hacer y necesito ayuda.
Ese día no me sentí segura de abordar el "Camión" correcto, pero lo hice. Pasaron 30 minutos y veía calles desconocidas. Pero no me atrevía a preguntar. Al fin después de una hora de recorrido, el chofer me preguntó que si me bajaría porque habíamos llegado a la terminal. Fue entonces cuando tímidamente, le dije que abordé el transporte equivocado y, que si de regreso el atravesaba la Avenida Principal. Me dijo que si, le pagué y noté que solo tenia 80 centavos. Cincuenta para esa "guagua" y 30 para el otro que me llevaría cerca de la casa.
Ya habían pasado más de dos horas en ese viaje sin sentido. Al fin llegué a la Avenida Principal y, noté que estaba a unas cuantas calles de la casa de la abuela Tina. Quise ir, pero pensé que ya estaba muy atrasada. Esperé el "Bus" que cobraba 30 centavos llegué a la Glorieta de Vertiz, bajé y caminé unos diez minutos. Subí los escalones de dos en dos (Benditos tiempos aquellos en que podía hacerlo!) Abrí la puerta y mi prima Tita, estaba llorando, me abrazó y entre sollozos me dijo...-"Ay, Cely qué bueno que llegaste!, dónde estabas?!... qué te pasó, estás bien???"- Yo extrañada, le dije que si pero seguía sin entender su actitud. Me dijo...-"Ven vamos a la caseta telefónica a llamar a tu mamá, que está muy mortificada"-
Yo, todavía no comprendía lo que pasaba. Un poco después llegó mi mamá, me vio, me abrazó y comenzó a llorar. Al fin tuve el valor de preguntar la razón de tanto abrazo y lágrimas. Me dijo...-" Es que te demoraste mucho en regresar y no te comunicaste con nadie. Todos pensamos que algo te había sucedido. Tu prima Tita me llamó sollozando, me dijo que ya tenias dos horas de retraso. Ven vamos a hablarle por teléfono a la abuela Tina, que está desesperada y hecha un mar de lágrimas. Tu papá ya puso en movimiento a toda la policía junto con sus compañeros de trabajo, los Agentes Federales. Le comunicaremos que ya estás aquí .Todos te están buscando."-
No sabia ni que hacer ni que decir...me quedé en silencio. Mi mami, me llevó a su cuarto y me preguntó porqué me tardé tanto, que le dijera la verdad que ella me entendería. Le dije simplemente...-"Mamá, me perdí"-...-"Tu???...no te creo hijita. Perdóname pero no te creo. Sabes que hacer en diferentes situaciones y, tu papá te ha enseñado a defenderte. Porque no te reportaste?"- -"Es que solo tenia 80 centavos y no tenia ni una moneda de 20 centavos para llamar por teléfono"- Ni ella, ni Tita, ni nadie me creyeron.
Pasaron 20 años y mi mami volvió a preguntarme que había hecho en aquella ocasión y que había pasado...Le dije lo mismo, esta vez no le quedo más remedio que creerme...Repentinamente escuché un tap tap en mi ventana y mis perritos comenzaron a ladrar. De esa manera regresé abruptamente con todo y mis pensamientos al Presente....-"Cely, ya esta listo su coche"- -"Gracias "G", mañana te doy tu dinero, si?"- -"Si, claro...ah! también lo aspiré"- -"Huy!, déjame ver el servicio completo y el carro limpio. Quedó muy bien. Gracias, te veo mañana!"- ...Mmm, ya se nubló el cielo y...ay, no!... Ya empezaron los truenos y comenzó a llover... mejor me meto antes de que un rayo me mande a la "Dimensión Desconocida".
Me puse a pensar que aquí es muy necesario el coche...pero allá en mi país desde los trece años usé mucho transporte colectivo. ("Camión", "Bus", "Guagua", etc.) Por el año 1966-67, vivía en el departamento de mi mamá junto con mi prima Tita y mi primo Pepe. En unos multifamiliares. Estábamos en el Edificio 1-K en el quinto piso, el último. Estudiaba Secundaria, en otro prestigiado colegio escogido por mi linda madre. A ella no le importaba trabajar dieciséis horas diarias, con tal de brindarme la mejor educación posible. Allí habían inscrito también a Rosi, una antigua compañera de la escuela primaria.
Un día no tuvimos las últimas dos clases. El cielo estaba despejado, con una temperatura deliciosamente fresca, ni frío ni calor. Rosita, me invitó a comer a su casa. Ni tarda ni perezosa acepté. Nos fuimos en "Camión", llegamos a su casa, disfruté de un riquísimo almuerzo...Conversamos una media hora, después expresé mi gratitud a las atenciones de su mamá y me despedí. Rosita me preguntó que si sabría irme sola hasta donde pasaba el "Autobús", yo le respondí afirmativamente. Por alguna razón, Rosi insistió si no deseaba que ella y su madre me acompañaran. Le dije que no, agradecí nuevamente su cortesía y me fuí.
Al llegar a la parada del "Bus", me sentí desorientada...Y en lugar de regresar a la casa de Rosita para pedir ayuda, no lo hice...me dio pena...Desde muy temprana edad recuerdo que mi padre me prohibía tener desaciertos. Crecí avergonzándome cuando cometía errores, no sabia como decir simple y sencillamente, me equivoqué. Desgraciadamente, esa actitud, la arrastré por años. Pero después de unas cuantas "sacudidas" y, ubicaciones que me ha dado la vida junto con "Rafaelita La Cubana"; aún estoy aprendiendo a decir, hice algo incorrecto, no se qué hacer y necesito ayuda.
Ese día no me sentí segura de abordar el "Camión" correcto, pero lo hice. Pasaron 30 minutos y veía calles desconocidas. Pero no me atrevía a preguntar. Al fin después de una hora de recorrido, el chofer me preguntó que si me bajaría porque habíamos llegado a la terminal. Fue entonces cuando tímidamente, le dije que abordé el transporte equivocado y, que si de regreso el atravesaba la Avenida Principal. Me dijo que si, le pagué y noté que solo tenia 80 centavos. Cincuenta para esa "guagua" y 30 para el otro que me llevaría cerca de la casa.
Ya habían pasado más de dos horas en ese viaje sin sentido. Al fin llegué a la Avenida Principal y, noté que estaba a unas cuantas calles de la casa de la abuela Tina. Quise ir, pero pensé que ya estaba muy atrasada. Esperé el "Bus" que cobraba 30 centavos llegué a la Glorieta de Vertiz, bajé y caminé unos diez minutos. Subí los escalones de dos en dos (Benditos tiempos aquellos en que podía hacerlo!) Abrí la puerta y mi prima Tita, estaba llorando, me abrazó y entre sollozos me dijo...-"Ay, Cely qué bueno que llegaste!, dónde estabas?!... qué te pasó, estás bien???"- Yo extrañada, le dije que si pero seguía sin entender su actitud. Me dijo...-"Ven vamos a la caseta telefónica a llamar a tu mamá, que está muy mortificada"-
Yo, todavía no comprendía lo que pasaba. Un poco después llegó mi mamá, me vio, me abrazó y comenzó a llorar. Al fin tuve el valor de preguntar la razón de tanto abrazo y lágrimas. Me dijo...-" Es que te demoraste mucho en regresar y no te comunicaste con nadie. Todos pensamos que algo te había sucedido. Tu prima Tita me llamó sollozando, me dijo que ya tenias dos horas de retraso. Ven vamos a hablarle por teléfono a la abuela Tina, que está desesperada y hecha un mar de lágrimas. Tu papá ya puso en movimiento a toda la policía junto con sus compañeros de trabajo, los Agentes Federales. Le comunicaremos que ya estás aquí .Todos te están buscando."-
No sabia ni que hacer ni que decir...me quedé en silencio. Mi mami, me llevó a su cuarto y me preguntó porqué me tardé tanto, que le dijera la verdad que ella me entendería. Le dije simplemente...-"Mamá, me perdí"-...-"Tu???...no te creo hijita. Perdóname pero no te creo. Sabes que hacer en diferentes situaciones y, tu papá te ha enseñado a defenderte. Porque no te reportaste?"- -"Es que solo tenia 80 centavos y no tenia ni una moneda de 20 centavos para llamar por teléfono"- Ni ella, ni Tita, ni nadie me creyeron.
Pasaron 20 años y mi mami volvió a preguntarme que había hecho en aquella ocasión y que había pasado...Le dije lo mismo, esta vez no le quedo más remedio que creerme...Repentinamente escuché un tap tap en mi ventana y mis perritos comenzaron a ladrar. De esa manera regresé abruptamente con todo y mis pensamientos al Presente....-"Cely, ya esta listo su coche"- -"Gracias "G", mañana te doy tu dinero, si?"- -"Si, claro...ah! también lo aspiré"- -"Huy!, déjame ver el servicio completo y el carro limpio. Quedó muy bien. Gracias, te veo mañana!"- ...Mmm, ya se nubló el cielo y...ay, no!... Ya empezaron los truenos y comenzó a llover... mejor me meto antes de que un rayo me mande a la "Dimensión Desconocida".
sábado, 3 de septiembre de 2011
El Departamento #10
En este tiempo de lluvia, cuando veo el cielo con ese color gris oscuro, escucho truenos y veo relámpagos,...Recuerdo esos programas de horror en los cuales el o la protagonista va corriendo y algo maligno e invisible persiguiéndole. En ocasiones le atrapa, en otras escapa y en otras mas, la escencia malevolente se apodera del cuerpo.
Con estos pensamientos me transporto a mi infancia, a la casa de la abuela Tina. Vivíamos en unos departamentos de dos pisos muy viejos, pero sólidamente construidos. Tan bien cimentados que resisiteron los fuertes terremotos de 1957 y 1985, sin ninguna cuarteadura. Actualmente creo que todavía existen. Yo le preguntaba a la abuela que cuanto tiempo tenia viviendo ahí, me contestaba que como 40 años. Eso fue por 1966, así que ya pueden imaginarse.
Cuando oscurecía había algo "raro" en el patio de ese viejo edificio y en las entradas de los departamentos. Aunque los vecinitos de mi edad (casi todos oscilábamos entre los cinco y diez años) jugábamos, nos encantaba sentarnos en los escalones de alguna entrada para platicar historias de "miedo". Teníamos el morbo de asustarnos por gusto y, repetíamos los relatos que escuchábamos en la escuela o que nuestros familiares nos platicaban.
A mi me daba terror bajar en la noche al patio y después tener que subir esos viejos escalones de madera. Sentía que alguien estaba atrás de mi y que en cualquier momento me atraparía. Aunque las entradas estaban iluminadas por una lucecita, de todas maneras se sentía una energía maligna que flotaba en la oscuridad...Un vez a plena luz del día, estábamos mi vecino Víctor y yo platicando sentados frente a la entrada de uno de los departamentos de la planta baja. Bajo las escaleras, había una covacha que adaptaron, para que ahí durmiera una señora de la familia numerosa que vivía en el departamento #10 de la planta baja. La señora Prude, anciana en sus 70's quien usaba faldas largas de colores conservadores.
Mi vecino Víctor y yo, vimos que la señora vestía una falda blanca, que salio de la covacha y se metió por la puertecita trasera a la azotehuela del departamento. Estábamos como a tres metros de distancia, así que lo que vimos fue muy claro.
Habían pasado aproximadamente 45 minutos, cuando vimos a la señora Prude abrir el pórtico de la entrada principal de los departamentos...Ella no vestía ninguna falda blanca, traía una de cuadritos negros y blancos. Los dos nos quedamos sin poder hablar...A quien vimos salir de la covacha y entrar por la puerta trasera al departamento #10???...Cuando ella se aproximó, nosotros la saludamos y preguntamos si se había cambiado de ropa...ella extrañada nos dijo que no, que salió muy temprano y apenas estaba regresando.
Víctor y yo nos reíamos de nervios, pero la luz del día nos daba valor de seguir ahí sentados pensando en todo y en nada. Al fin decidimos retirarnos corriendo a nuestras casas. Mi abuela, me preguntó que porque entraba como loca, le dije lo que sucedió. Ella me dijo que esa fue una de las razones que ella, el abuelo y mis tíos se mudaron de ese departamento #10 de la planta baja, al #11 que estaba en el piso de la planta alta. En el #10 "espantaban" mucho me comentó la abuela. Me contó que ahí a mi tía al estar durmiendo, "algo" le levantó los pies, que a mi tío Agustín cuando fue al baño, "algo" le cogió la mano y que a mi abuelo estando parado en la sala, "algo" pegó por debajo del piso y lo levantó como si hubiera dado un brinco.
Qué fue?...quien sabe...a la fecha sigo pensando en alguna razón lógica, pero no la encuentro. No había nadie en el departamento de la señora Prude y...quien o que pudo ser?...Tal vez nunca lo sabré. Lo que si puedo decirles es que siempre me dio miedo la oscuridad de aquellos departamentos, de las covachas debajo de las escaleras, de lo invisible y de la sensación de que alguien en esas sombras nocturnas estaba persiguiéndome en el patio.
Ya paró de llover y tronar... qué bueno!, aquí aunque es de noche, no le temo a la oscuridad y no siento "eso" que me aterraba en el departamento de la abuela Tina. Aquí disfruto de los ruidos naturales, lluvia, grillos y el silencio de nuestra calle. A veces a lo lejos se escucha la sirena de una ambulancia y, en ocasiones el motor de una motocicleta a toda velocidad con algún joven irresponsable que se siente inmortal.
Con estos pensamientos me transporto a mi infancia, a la casa de la abuela Tina. Vivíamos en unos departamentos de dos pisos muy viejos, pero sólidamente construidos. Tan bien cimentados que resisiteron los fuertes terremotos de 1957 y 1985, sin ninguna cuarteadura. Actualmente creo que todavía existen. Yo le preguntaba a la abuela que cuanto tiempo tenia viviendo ahí, me contestaba que como 40 años. Eso fue por 1966, así que ya pueden imaginarse.
Cuando oscurecía había algo "raro" en el patio de ese viejo edificio y en las entradas de los departamentos. Aunque los vecinitos de mi edad (casi todos oscilábamos entre los cinco y diez años) jugábamos, nos encantaba sentarnos en los escalones de alguna entrada para platicar historias de "miedo". Teníamos el morbo de asustarnos por gusto y, repetíamos los relatos que escuchábamos en la escuela o que nuestros familiares nos platicaban.
A mi me daba terror bajar en la noche al patio y después tener que subir esos viejos escalones de madera. Sentía que alguien estaba atrás de mi y que en cualquier momento me atraparía. Aunque las entradas estaban iluminadas por una lucecita, de todas maneras se sentía una energía maligna que flotaba en la oscuridad...Un vez a plena luz del día, estábamos mi vecino Víctor y yo platicando sentados frente a la entrada de uno de los departamentos de la planta baja. Bajo las escaleras, había una covacha que adaptaron, para que ahí durmiera una señora de la familia numerosa que vivía en el departamento #10 de la planta baja. La señora Prude, anciana en sus 70's quien usaba faldas largas de colores conservadores.
Mi vecino Víctor y yo, vimos que la señora vestía una falda blanca, que salio de la covacha y se metió por la puertecita trasera a la azotehuela del departamento. Estábamos como a tres metros de distancia, así que lo que vimos fue muy claro.
Habían pasado aproximadamente 45 minutos, cuando vimos a la señora Prude abrir el pórtico de la entrada principal de los departamentos...Ella no vestía ninguna falda blanca, traía una de cuadritos negros y blancos. Los dos nos quedamos sin poder hablar...A quien vimos salir de la covacha y entrar por la puerta trasera al departamento #10???...Cuando ella se aproximó, nosotros la saludamos y preguntamos si se había cambiado de ropa...ella extrañada nos dijo que no, que salió muy temprano y apenas estaba regresando.
Víctor y yo nos reíamos de nervios, pero la luz del día nos daba valor de seguir ahí sentados pensando en todo y en nada. Al fin decidimos retirarnos corriendo a nuestras casas. Mi abuela, me preguntó que porque entraba como loca, le dije lo que sucedió. Ella me dijo que esa fue una de las razones que ella, el abuelo y mis tíos se mudaron de ese departamento #10 de la planta baja, al #11 que estaba en el piso de la planta alta. En el #10 "espantaban" mucho me comentó la abuela. Me contó que ahí a mi tía al estar durmiendo, "algo" le levantó los pies, que a mi tío Agustín cuando fue al baño, "algo" le cogió la mano y que a mi abuelo estando parado en la sala, "algo" pegó por debajo del piso y lo levantó como si hubiera dado un brinco.
Qué fue?...quien sabe...a la fecha sigo pensando en alguna razón lógica, pero no la encuentro. No había nadie en el departamento de la señora Prude y...quien o que pudo ser?...Tal vez nunca lo sabré. Lo que si puedo decirles es que siempre me dio miedo la oscuridad de aquellos departamentos, de las covachas debajo de las escaleras, de lo invisible y de la sensación de que alguien en esas sombras nocturnas estaba persiguiéndome en el patio.
Ya paró de llover y tronar... qué bueno!, aquí aunque es de noche, no le temo a la oscuridad y no siento "eso" que me aterraba en el departamento de la abuela Tina. Aquí disfruto de los ruidos naturales, lluvia, grillos y el silencio de nuestra calle. A veces a lo lejos se escucha la sirena de una ambulancia y, en ocasiones el motor de una motocicleta a toda velocidad con algún joven irresponsable que se siente inmortal.
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