lunes, 26 de septiembre de 2011

$3.33 La Hora

Debo aprovechar este momento, que comenzó a llover y que los jardineros no están "atacando" el pasto con el desagradable ruido de la podadora y demás utensilios. Con este grato silencio buscaré un documento que necesito...Casualmente encontré una copia de uno de mis primeros cheques de pago. Allá por 1985, trabajé por un par de años en una Clínica Veterinaria en Encino, California. Ahí vivían personas adineradas. Mirando este cheque veo que me pagaban la cantidad de $3.33 la hora.


Aunque yo actualmente domino el idioma Inglés, en ese entonces casi lo había olvidado porque en mi país, lo dejé de practicar. Así que estaba comenzando a recordar y a poner en práctica todo lo que había aprendido. 


Esa Clínica me trae gratísimos recuerdos, ya que fue mi primer trabajo formal. Los Veterinarios y las recepcionistas, me trataban con respeto y afecto. Yo me esforzaba mucho, quería conservar ese empleo. Mi hora de entrada era a las 7:00 a.m. Pero yo llegaba a las 6:30 a.m. Viajaba en Transporte Publico, en donde siempre encontraba gente Hispana como yo.  Me sentía muy a gusto, ya que cualquier señora se ofrecía ayudarme con mi "lonchera" o lo que trajera cargando si no había asientos disponibles.  Aprendí a hacer lo mismo. No olvido los rostros de esas personas, todos pertenecíamos a la clase trabajadora. Podía observar las caras, llenas de esperanza porque estaban logrando tener una vida mejor y un futuro mas prometedor.


Desde el primer momento que llegué a este país lo bendije, lo bendigo y bendeciré siempre ya que me dió oportunidades que el mio me negó. Además, ese trabajo me fue ofrecido por personas Americanas que sin conocerme, me proporcionaron un modo de ganarme la vida. También  me daban todas las facilidades para que pudiera superarme. 


Me decepcioné mucho cuando requerí  la colaboración de gente Hispana, pero nacida en los E.U.A. No solicité dinero, les pedí que me ayudaran a encontrar trabajo...Ninguno lo hizo...Sin embargo quienes esperaban el "Bus", "Camión" o "Guagua", me ofrecían lo que podían. La señora que trabajaba en un restaurante, iba a hablar con el jefe de personal, la que limpiaba casas, me conseguiría alguna casa para asear, al igual la que trabajaba en Fabrica o limpiando oficinas. La mayoría eran  originarias de México y algunas de Centroamérica. Eran más las mujeres que conversábamos y que tratábamos de ayudarnos, que los hombres Hispanos. Ellos mantenían su distancia.


También viajaban personas Americanas  en el Transporte Colectivo. Generalmente era gente mayor de edad o Afro-Americanos. Cuando comencé a adquirir nuevamente mi confianza para hablar en Inglés, conversaba con ellos. 


Aprendí mucho en esa Clínica. Me enseñaron a mantener limpias las jaulas, bañar perros, gatos, a darles comida adecuada, a cortarles las uñas y hasta supe como hacer limpiezas dentales. Trabajaba Sábados y Domingos, aunque solo iba a limpiar y cambiar frazadas para los animales, además de alimentarlos y darles agua fresca...Todo, por solamente $3.33 la hora. En ocasiones, escuchaba a personas decir que les pagaban $5.00 la hora...Huyyyyy! Se me hacia un dineral!...Pensaba, cuanto tiempo tenia que pasar para yo poder ganar esa cantidad?


Los Doctores nunca dejaban de elogiar mi trabajo. Las recepcionistas, me decían que no trabajara tanto...que no era necesario limpiar las hojas de las plantas. Alguna secretaria me pidió que fuera a hacer el aseo de su casa. Yo nunca decía que no. Acepté, pero le pedí ayuda a una señora con la que conversaba siempre en el autobús. Honestamente aunque tenia mucha disposición, nunca tuve necesidad de limpiar mi casa, me imaginaba que hacer pero nada mas. 

Recuerdo que la señora Otilia, aceptó gustosa ir conmigo y enseñarme qué  hacer. Aprendí, pero me cansé mucho. No había comparación del trabajo de edición y redacción que hice en mi país. Sentada tras de un escritorio en la revista Infantil, a limpiar una cocina o el baño de una familia...Ufff!...Yo le ofrecí  a la señora Otilia la mitad de lo que me dieran, pero ella no quiso recibir ni un centavo. Desde ese día traté de aceptar mínimamente la limpieza de casas...Pero necesitaba juntar dinero para poder comprarme un carro usado y dejar el "camión" que demoraba tanto. Así que una de las maneras que encontré de ahorrar, era comer muy bien dos días y no comer un día. Si la familia Americana que me rentaba un cuarto, le sobraba algo y lo compartían conmigo, que delicia!...si no, pues a esperar a la siguiente comida.


Al cabo de unos meses pude reunir la suma de $1,000.00. Pedí ayuda a un compañero de trabajo para buscar un auto usado. Lo encontré y era un Ford Maverick 1974. Automático creo que tenía seis cilindros, pero un potente motor 352. Pagué $800.00 y el resto sirvió para cubrir gastos de registro, seguro de carro y licencia de manejo. 
Después, pasaba por la esquina donde antes abordaba el "Bus" y, me llevaba a tres o cuatro señoras que iban por el mismo camino que yo. Las dejaba donde ellas me indicaban y cada una se encaminaba a su casa. No faltaba que alguna de ellas quisiera darme el dinero que pagaban por el autobús, o que trataran de obsequiarme $5.00 para la gasolina o me llevaran algo de comer...Lo único que les aceptaba gustosa, era la comida.


Los aumentos de sueldo eran muy bajos, .25 centavos al año. Así que aunque estaba muy a gusto y me encantaba mi trabajo, decidí explorar nuevos horizontes. Una compañera de mi equipo de fútbol femenil, me propuso trabajo como recepcionista de una Clínica Médica. Le dije que nunca había trabajado en recepción. Ella me dijo que me vió jugar soccer y que estaba segura que asi como era persistente para el juego, así trabajaría. "Pixie" era la jefe de personal de ese lugar y me ofreció los ansiados $5.00 por hora...Acepté inmediatamente.  Con tristeza y entusiasmo, me despedí del personal de la Veterinaria. Pero dejé las puertas abiertas y, descuentos especiales para la atención y comida de mi perrito. 


Con cierta nostalgia les di un "hasta pronto" al grupito de señoras a quienes llevaba en mi carro. Quedamos de continuar en contacto ...pero la vida, el destino y las circunstancias, hacen que se pierdan esos papelitos con direcciones y números telefónicos. Jamás las volvi a ver ni supe nada de ellas. Siempre que las recuerdo, las bendigo dondequiera que estén a ellas y al personal de la Clínica Veterinaria. Y como olvidar a quienes siempre me apoyaron, creyeron y confiaron en mi sin realmente conocerme. Están y estarán en mi recuerdo hasta el final de mis días...Ayyy, otra vez el ruido de la podadora!...Bueno, lo importante es que encontré lo que estaba buscando y de paso la copia de un cheque, que me  transportó a mi Pasado...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

tu cheque de 3.33 te traslado al pasado y tu historia a la mia de 100 dolares repartidos entre tres hermanos tocabamos a 33.33

Anónimo dijo...

SAVES QUE ?, SIENTO QUE ESO TE DEVE DE ENORGULLECER, POR QUE PERTENECES A LAS PERSONAS QUE HACEN HASTA LO INDESIBLE POR SUPERARSE, POR SER INDEPENDIENTE Y NO TE CONVIERTES EN DEPENDIENTE; ASI QUE CON TODO Y LO QUE PASASTE, TE SIRVIO PARA HOY DIA SENTIRTE ORGULLOSA DE TI MISMA POR LO TODO LO LOGRADO