viernes, 25 de noviembre de 2011

Gracias!

En esta tranquila mañana del 24 de Noviembre, saboreando un delicioso café, mi mami y yo veíamos en la televisión el tradicional desfile de Macy's. Le dije que aunque todos los días yo agradecía al Ser Supremo por todo lo que inmerecidamente recibía, también a ella le debía gratitud porque me resguardó en su vientre en el periodo de gestación. Se sacrificó  trabajando dieciséis horas diarias como enfermera, para que económicamente nada me faltara.

Mi mamá con su mirada cansada, triste y tierna me vio diciéndome...-"Ay, hija pero ahora ya no te sirvo para nada...no soy mas que un estorbo"-...Con un nudo en la garganta, me acerqué  a ella, la abracé diciéndole que su presencia para mi era invaluable...


Sabes mamá , si de agradecer se trata, te diré que comenzaré con quienes con amor y paciencia me han ayudado a crecer espiritualmente. A los que sin conocerme me han dado su confianza. A quienes en el transcurso de mi vida, con sus traiciones y humillaciones, me han causado dolor y frustración. De ese modo adquirí experiencia y aprendí invaluables lecciones. No falta quien me quiera ver derrotada y en el piso para pasar sobre mi, pero no lo han logrado. Diariamente continúo dando tropiezos y quito las  piedras que estorban mi camino. El dolor y sufrimiento me han hecho madurar. Esta es una de las maneras en que se aprende a tener compasión. Ahora me siento más capaz de dar un consejo, una sonrisa, una palabra de aliento o una caricia a quien lo pide o necesita. 



Doy gracias a todos mis seres queridos que me han aceptado como soy, con tantos defectos y pocas virtudes. A los pocos amigos que a pesar mis imperfecciones, no quieren cambiarme de manera de ser porque ven mas allá de mis errores y no se cansan de perdonar mis impertinencias. 
Gracias a los que me han dado trabajo para que el pan, el techo y el abrigo no falten en mi hogar. 
A todos mis amigos de la infancia que dondequiera que estén, sepan que no los he olvidado. Gracias por ayudarme a distraer y disfrazar mi profunda soledad con nuestros juegos y travesuras. 
Agradezco infinitamente a quienes me mintieron fingiendo afecto, cariño y amor, porque aprendí a distinguir una verdadera caricia y una falsa.

A todos mis pacientes les guardo gran gratitud porque siempre tenían una palabra de elogio y afecto para mi. Estarán en mi mente hasta el final de mis días, ya que ellos ocupaban el lugar de mis abuelos y familia ausente.
Tengo que agradecer hoy mañana y siempre a este país que me ha dado a manos llenas lo que el mio me negó. Gracias a mis vecinos Cubanos de esta linda y tranquila calle, por su afecto y por estar pendientes de nosotros. Honradas nos sentimos de vivir entre ellos. 

Huy!, que bueno que nunca voy a ganar un Oscar porque los 30 segundos que dan para agradecer, a mi no me sirven. Yo necesito mínimo una hora.....Guau, guau guau, guau, guau!!!...Mis perritos "alarma" me avisan que alguien toca a la puerta...Ah, es mi vecina Cari ...-"Cely, le traje pavo para su mami y usted. Feliz Día, bendiciones y mucha salud-"..."-Gracias!, precisamente estaba hablando con mi mamá  de usted y de muchas personas a las que queremos y bendecimos diariamente-"...Cari, se acercó  a pesar de los ladridos y brincos amenazadores de mis "Chihuahuitas". Afectuosamente, abrazó y besó en la mejilla a mi mami y después a mí.....Ves mama?,...y seguiremos diciendo lo que Pedro Vargas decía, muy agradecidas, muy agradecidas y muy agradecidas.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Recuerdo Navideño

Mi mamá  y yo conversábamos de las Navidades de por los años 60's...Miré a mi mami fijamente y a través de esos bellos ojos otrora grandes y expresivos, vi una profunda nostalgia...Sentí un vacío en mi ser, porque de repente  llegó a mi mente como un relámpago la figura de la abuela Tina cocinando en sus ollas y cazuelas de barro. Ella estaba llena de energía con su inigualable sazón...Por estos meses viene a mi mente, una de las escenas que se quedará conmigo hasta el final de mis días...


Era 24 de Diciembre de 1962...Aparte de celebrar la Navidad, se festejaba el cumpleaños de mi papá. Mi tío Agustín llegó con su familia. Traían bolsas llenas de regalos que acomodaron al pie del árbol de Navidad. A los cinco minutos mi tío Nacho abrió la puerta dando paso a su familia, repartiendo abrazos, besos y sacaron muchos presentes de una gran bolsa. También los colocaron al pie del arbolito...Qué lindo se veía!...  Todos saludaron, abrazaron  y besaron a la abuela Tina, a los pequeños hijos de la tía Antonia (que en aquel entonces vivían con nosotros). A mi también me llenaron de amor. No olvido que la tía, acostumbraba a usar un lápiz labial rojo y, a todo el que besaba le dejaba pintados sus labios. Ah!, olvidaba al insignificante bueno para nada del marido de la tía Toña. Tavo, a quien aprendí a detestar por sus ideas comunistas y, su admiración por el ente que en aquel entonces comenzaba a gobernar y a desgraciar a Cuba. 


Mi abuelo Ignacio, hizo su acostumbrada y corta visita. El ya tenía algunos años de no vivir en ese departamento. Trabajó para uno de los principales Bancos de mi país. A fin de año le daban su sueldo y aguinaldo con billetes nuevos. 


Su costumbre era colgar en las ramas del arbolito, cerca de los otros ornamentos navideños, billetes de diferentes denominaciones. Los de un peso, estaban destinados para todos los "peques". Los billetes de $50.00 eran para mi padre, mi tía Antonia, mi tío Ignacio y Agustín. Dos billetes de $100.00 para la "Jefa" de la casa, la abuelita Tina. Mi padre, llegó como siempre, bromeando, bailando y tratando de probar los deliciosos guisados de la "abu". 


Finalmente mi bella madre entró silbando y cantando Noche de Paz. Tan guapa, linda y bella como siempre, iluminaba la casa con su presencia y sonrisa. Ya para entonces, mis papás se habían separado, pero seguían tratándose con respeto. Todos nos sentamos alrededor de la mesa, conversábamos animadamente y...tengo tan vívida en mi mente las caras de todos los que ahí nos encontrábamos...llenos de alegría, sonriendo, brindando, sin siquiera imaginar que al paso del tiempo esa escena nunca más la íbamos a vivir...ese mágico momento se fue y, solo quedo grabado en mi recuerdo.


Mientras los adultos se entretenían conversando, la abuela, estaba dando los toques finales para servir la suculenta cena. Ese día había tamales de fresa, puerco y pollo. Arroz con vegetales, pollo con mole rojo, bacalao, ensalada navideña y ponche. Bebida caliente elaborada de frutas como guayabas, naranjas, manzanas, canela, pasitas, tejocotes y un chorrito de Ron. Para los menores, sin Ron.
Nosotros los niños, veíamos desde la ventana a los vecinos del #14 que estaban sacando un par de bocinas viejas y un tocadiscos...el baile empezaría en cualquier momento. Los vecinos del #12, iban a romper una piñata y nos invitaron a participar... Inolvidable olor a comida...por las ventanas del viejo edificio, se percibían gratos aromas que proporcionaban un calor especial a esa fría noche.


Terminando de cenar, minutos después de la media noche, se abrían los regalos. Yo, como la nieta mayor de la familia, tenía el privilegio de repartirlos. Qué  emoción!...Ya avanzada la madrugada, todos se retiraban a sus respectivos hogares, incluyendo los vecinos del edificio. La abuela bendecía a la familia entera...Yo ya deseaba que llegara otro 24 de Diciembre, para sentir esa felicidad y ver las caras alegres de todos.
Nunca pensé ni por un momento que el tiempo pasa, que las personas envejecen...Que cada quien tiene un destino que cumplir...Que hay circunstancias e imprevistos por los cuales uno se separa y toma diferentes caminos...También la gente se enferma y muere. 


Algarabía, baile, piñata, música, comida,...Todos mis seres queridos sonreían al Presente, sin percatarse que en el Futuro lo único que quedaría de esas maravillosas horas; seria solamente un recuerdo en mi memoria.