Mi mamá y yo conversábamos de las Navidades de por los años 60's...Miré a mi mami fijamente y a través de esos bellos ojos otrora grandes y expresivos, vi una profunda nostalgia...Sentí un vacío en mi ser, porque de repente llegó a mi mente como un relámpago la figura de la abuela Tina cocinando en sus ollas y cazuelas de barro. Ella estaba llena de energía con su inigualable sazón...Por estos meses viene a mi mente, una de las escenas que se quedará conmigo hasta el final de mis días...
Era 24 de Diciembre de 1962...Aparte de celebrar la Navidad, se festejaba el cumpleaños de mi papá. Mi tío Agustín llegó con su familia. Traían bolsas llenas de regalos que acomodaron al pie del árbol de Navidad. A los cinco minutos mi tío Nacho abrió la puerta dando paso a su familia, repartiendo abrazos, besos y sacaron muchos presentes de una gran bolsa. También los colocaron al pie del arbolito...Qué lindo se veía!... Todos saludaron, abrazaron y besaron a la abuela Tina, a los pequeños hijos de la tía Antonia (que en aquel entonces vivían con nosotros). A mi también me llenaron de amor. No olvido que la tía, acostumbraba a usar un lápiz labial rojo y, a todo el que besaba le dejaba pintados sus labios. Ah!, olvidaba al insignificante bueno para nada del marido de la tía Toña. Tavo, a quien aprendí a detestar por sus ideas comunistas y, su admiración por el ente que en aquel entonces comenzaba a gobernar y a desgraciar a Cuba.
Mi abuelo Ignacio, hizo su acostumbrada y corta visita. El ya tenía algunos años de no vivir en ese departamento. Trabajó para uno de los principales Bancos de mi país. A fin de año le daban su sueldo y aguinaldo con billetes nuevos.
Su costumbre era colgar en las ramas del arbolito, cerca de los otros ornamentos navideños, billetes de diferentes denominaciones. Los de un peso, estaban destinados para todos los "peques". Los billetes de $50.00 eran para mi padre, mi tía Antonia, mi tío Ignacio y Agustín. Dos billetes de $100.00 para la "Jefa" de la casa, la abuelita Tina. Mi padre, llegó como siempre, bromeando, bailando y tratando de probar los deliciosos guisados de la "abu".
Finalmente mi bella madre entró silbando y cantando Noche de Paz. Tan guapa, linda y bella como siempre, iluminaba la casa con su presencia y sonrisa. Ya para entonces, mis papás se habían separado, pero seguían tratándose con respeto. Todos nos sentamos alrededor de la mesa, conversábamos animadamente y...tengo tan vívida en mi mente las caras de todos los que ahí nos encontrábamos...llenos de alegría, sonriendo, brindando, sin siquiera imaginar que al paso del tiempo esa escena nunca más la íbamos a vivir...ese mágico momento se fue y, solo quedo grabado en mi recuerdo.
Mientras los adultos se entretenían conversando, la abuela, estaba dando los toques finales para servir la suculenta cena. Ese día había tamales de fresa, puerco y pollo. Arroz con vegetales, pollo con mole rojo, bacalao, ensalada navideña y ponche. Bebida caliente elaborada de frutas como guayabas, naranjas, manzanas, canela, pasitas, tejocotes y un chorrito de Ron. Para los menores, sin Ron.
Nosotros los niños, veíamos desde la ventana a los vecinos del #14 que estaban sacando un par de bocinas viejas y un tocadiscos...el baile empezaría en cualquier momento. Los vecinos del #12, iban a romper una piñata y nos invitaron a participar... Inolvidable olor a comida...por las ventanas del viejo edificio, se percibían gratos aromas que proporcionaban un calor especial a esa fría noche.
Terminando de cenar, minutos después de la media noche, se abrían los regalos. Yo, como la nieta mayor de la familia, tenía el privilegio de repartirlos. Qué emoción!...Ya avanzada la madrugada, todos se retiraban a sus respectivos hogares, incluyendo los vecinos del edificio. La abuela bendecía a la familia entera...Yo ya deseaba que llegara otro 24 de Diciembre, para sentir esa felicidad y ver las caras alegres de todos.
Nunca pensé ni por un momento que el tiempo pasa, que las personas envejecen...Que cada quien tiene un destino que cumplir...Que hay circunstancias e imprevistos por los cuales uno se separa y toma diferentes caminos...También la gente se enferma y muere.
Algarabía, baile, piñata, música, comida,...Todos mis seres queridos sonreían al Presente, sin percatarse que en el Futuro lo único que quedaría de esas maravillosas horas; seria solamente un recuerdo en mi memoria.
1 comentario:
muy lindo lo unico que me recordaste algo triste de nosotros los cubanos en cuba hasta la fecha que yo sali no existen las navidadez nada mas que el brillo de las cacerolas
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