En este tiempo de lluvia, cuando veo el cielo con ese color gris oscuro, escucho truenos y veo relámpagos,...Recuerdo esos programas de horror en los cuales el o la protagonista va corriendo y algo maligno e invisible persiguiéndole. En ocasiones le atrapa, en otras escapa y en otras mas, la escencia malevolente se apodera del cuerpo.
Con estos pensamientos me transporto a mi infancia, a la casa de la abuela Tina. Vivíamos en unos departamentos de dos pisos muy viejos, pero sólidamente construidos. Tan bien cimentados que resisiteron los fuertes terremotos de 1957 y 1985, sin ninguna cuarteadura. Actualmente creo que todavía existen. Yo le preguntaba a la abuela que cuanto tiempo tenia viviendo ahí, me contestaba que como 40 años. Eso fue por 1966, así que ya pueden imaginarse.
Cuando oscurecía había algo "raro" en el patio de ese viejo edificio y en las entradas de los departamentos. Aunque los vecinitos de mi edad (casi todos oscilábamos entre los cinco y diez años) jugábamos, nos encantaba sentarnos en los escalones de alguna entrada para platicar historias de "miedo". Teníamos el morbo de asustarnos por gusto y, repetíamos los relatos que escuchábamos en la escuela o que nuestros familiares nos platicaban.
A mi me daba terror bajar en la noche al patio y después tener que subir esos viejos escalones de madera. Sentía que alguien estaba atrás de mi y que en cualquier momento me atraparía. Aunque las entradas estaban iluminadas por una lucecita, de todas maneras se sentía una energía maligna que flotaba en la oscuridad...Un vez a plena luz del día, estábamos mi vecino Víctor y yo platicando sentados frente a la entrada de uno de los departamentos de la planta baja. Bajo las escaleras, había una covacha que adaptaron, para que ahí durmiera una señora de la familia numerosa que vivía en el departamento #10 de la planta baja. La señora Prude, anciana en sus 70's quien usaba faldas largas de colores conservadores.
Mi vecino Víctor y yo, vimos que la señora vestía una falda blanca, que salio de la covacha y se metió por la puertecita trasera a la azotehuela del departamento. Estábamos como a tres metros de distancia, así que lo que vimos fue muy claro.
Habían pasado aproximadamente 45 minutos, cuando vimos a la señora Prude abrir el pórtico de la entrada principal de los departamentos...Ella no vestía ninguna falda blanca, traía una de cuadritos negros y blancos. Los dos nos quedamos sin poder hablar...A quien vimos salir de la covacha y entrar por la puerta trasera al departamento #10???...Cuando ella se aproximó, nosotros la saludamos y preguntamos si se había cambiado de ropa...ella extrañada nos dijo que no, que salió muy temprano y apenas estaba regresando.
Víctor y yo nos reíamos de nervios, pero la luz del día nos daba valor de seguir ahí sentados pensando en todo y en nada. Al fin decidimos retirarnos corriendo a nuestras casas. Mi abuela, me preguntó que porque entraba como loca, le dije lo que sucedió. Ella me dijo que esa fue una de las razones que ella, el abuelo y mis tíos se mudaron de ese departamento #10 de la planta baja, al #11 que estaba en el piso de la planta alta. En el #10 "espantaban" mucho me comentó la abuela. Me contó que ahí a mi tía al estar durmiendo, "algo" le levantó los pies, que a mi tío Agustín cuando fue al baño, "algo" le cogió la mano y que a mi abuelo estando parado en la sala, "algo" pegó por debajo del piso y lo levantó como si hubiera dado un brinco.
Qué fue?...quien sabe...a la fecha sigo pensando en alguna razón lógica, pero no la encuentro. No había nadie en el departamento de la señora Prude y...quien o que pudo ser?...Tal vez nunca lo sabré. Lo que si puedo decirles es que siempre me dio miedo la oscuridad de aquellos departamentos, de las covachas debajo de las escaleras, de lo invisible y de la sensación de que alguien en esas sombras nocturnas estaba persiguiéndome en el patio.
Ya paró de llover y tronar... qué bueno!, aquí aunque es de noche, no le temo a la oscuridad y no siento "eso" que me aterraba en el departamento de la abuela Tina. Aquí disfruto de los ruidos naturales, lluvia, grillos y el silencio de nuestra calle. A veces a lo lejos se escucha la sirena de una ambulancia y, en ocasiones el motor de una motocicleta a toda velocidad con algún joven irresponsable que se siente inmortal.
2 comentarios:
genial narracion viaje en tus recuerdos
EN LO QUE DICES MO ME ATREVO A OPINAR MUCHO, YA QUE LOS NINOS TIENEN MUCHOS PODERES DE IMAGINACION Y, AUNQUE YO HE ESCUCHADO QUE EN ESAS COVACHAS VIEJAS SUELEN SUCEDER COSAS ASI, QUISAS POR QUE YO NUNCA NI DE NINA VI NADA, ME CUESTA UN POQUITO DE TRABAJO OPINAR QUE NO SEAN COSAS DE NINOS, SUS MENTECITAS SIEMPRE HAN SIDO FANTASIOSAS INCLUYENDO ASUSTOS DE LOS REYES MAGOS
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