Estas nubes grises mañaneras y este vientecito fresco, me ponen un poco melancólica...Con nostalgia recuerdo a una de mis muy queridas amistades, quienes se adelantaron al final de la jornada en esta vida.
Mi aportación aunque muy humilde, es para honrar su memoria. De alguna manera se que una parte de su esencia, esta conmigo porque vive en mi mente y en mi corazón. Sus palabras, sus consejos, su risa, tristeza, triunfos y frustraciones, se quedaran como un recuerdo hasta el ultimo momento en que cierre mis ojos para siempre.
Irene, querida amiga mía...Cuando te conocí en la Editorial en la que trabajamos juntas, me di cuenta que a través de tu mirada, había un profundo sufrimiento. Sin embargo, hacías a un lado tu trágica vida, para realizar tu trabajo. Siempre tan profesional, con que facilidad redactabas y editabas. Tenias tanta humildad, aun sabiendo que eras escritora de fama y que en tu familia había gente internacionalmente reconocida. Yo admiraba tu sencillez, sobre todo cuando llegabas y me dejabas tus artículos infantiles y me decías.- Mira, trate de no hacerlos tan dramáticos...jajaja , como tu dices, editalos como mejor te parezca.- Yo te contestaba, .-Ay, mujer!...si casi no hay mucho que hacerles. Yo también acudo a ti para hacer mas dramático y profundo un articulo.- Y reíamos.
Recuerdo que casi a diario, temprano en las mañanas, antes de comenzar a trabajar, nos encontrábamos en la entrada de la oficina y nos íbamos a tomar café. Al pensar en esos momentos, todavia siento el agradable sabor de ese pan dulce mientras charlábamos de las cosas diarias de la existencia. Comentabamos tu muy difícil Pasado y tu muy incierto Futuro. De mi, de mi...en aquel tiempo no tenia yo nada fuera de lo normal porque preocuparme.
Paso el tiempo y nuestras vidas tomaron senderos diferentes. Aunque estábamos en lejanas tierras, en mi corazón sabia que estabas logrando las metas que te habías trazado.
Y gracias a la tecnología, te encontré a través de la Internet. Te llame por teléfono y tu contestaste... inmediatamente reconocí tu voz. Sentí una gran emoción y te pregunte si me recordabas, me contestaste que si. Estabas muy sorprendida de escucharme y conversamos un poco. Te pregunte si seguías escribiendo, me dijiste que no, que tu salud se había deteriorado mucho y que ahora ya portabas un tanquesito de oxigeno.
Me quede sin palabras, no supe que decir, te pregunte por tu esposo y me dijiste que había muerto tragicamente. Sin mas, trate de seguir una conversacion normal y te pedí tu correo electrónico. Me despedí y, te dije que cuando te sintieras con un poquito de animo, me llamaras o escribieras un par de lineas, ya que yo no quería ser inoportuna. Agradeciste mi llamada y nunca mas volví a escucharte.
Busque un libro tuyo para comprarlo a través de la Internet. Vi tu nombre y te mencionaban en un periódico local de tu país... dejaste esta vida en el 2009. Ay!!!...que vacío sentí en el estomago...Con profunda tristeza, saque la única foto tuya que tenia y que he conservado desde 1979. Con respeto, cariño y admiracion la puse sobre mi escritorio. Gracias Irene por servirme de inspiración, gracias por dejarme parte de tu esencia, humildad y sabiduría la cual permanecerá conmigo hasta el final de mi jornada.
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