domingo, 14 de agosto de 2011

Claudia

Hoy, en este super caluroso día, salí al jardín para que mis animalitos tomaran un poco de Sol y disfrutaran de la suave brisa. Oí risas de niños jugando. Pasaron  unos 20 minutos y metí a mis mascotas. Salí al patio de enfrente que da a la calle. Vi a dos niñas jugando con una pelota en la casa que queda frente a la mía. Las edades de las pequeñas oscilan en los cinco o seis años. Una de ellas sostenía una pelota y le decía a la otra...-"Anda, es fácil jugar, yo te digo como hacerlo"- A lo que la otra pequeña accedió y continuaron el juego...Me quedé afuera viéndolas...Repentinamente vino a mi mente mi infancia, pensé en mi escuela Primaria (Helen Herlihy Hall) y junto con ella, llegó  el grato recuerdo de mi amiguita Claudia.


Siendo hija única, consentida y sobre-protegida por toda la familia de mi padre, nadie se ocupó en enseñarme a socializar con niñas y niños de mi edad. Fue muy traumático para mi ir a la escuela. Yo no sabia qué hacer ni como comportarme. Estaba acostumbrada a estar únicamente con adultos. No sabia socializar y mucho menos participar en juegos comunes de mi tiempo. Mi linda e inteligente madre, me inscribió en esa escuela privada y bilingue exclusiva para mujeres. Era dirigida por monjas Norteamericanas. En aquella época, en mi país era un gran prestigio ser alumna de esa Institución. Recuerdo que los padres de mis compañeras, la mayoría, eran profesionales, dueños de casa y negocios. 
A la hora del recreo, tímidamente yo trataba de acercarme a algún grupo de niñas quienes jugaban con una pelota o con una cuerda. Otras corrían, pintaban un "avión", o una rueda,...en fin un sinnúmero de juegos que yo ni idea tenia que existían. Ningún grupo quería aceptarme porque yo no sabia como tomar parte en esas actividades.


De repente una niñita de mi edad, compañera de clase, se acercó y me dijo: - " Veo que quieres aprender a jugar...Quieres que te enseñe?-" - A lo que yo inmediatamente respondí-...-"Claro que si Claudia, gracias, muchas gracias!"-...Se sonrió conmigo diciéndome...-"Ven, es muy fácil!...Y si no tienes una pelota, yo traigo la mía mañana"- ...En ese momento sentí que alguien Todopoderoso me había enviado a un ángel!...


Si mal no recuerdo, llegué con mi abuela Tina y le dije que al día siguiente yo iba a aprender a jugar cosas diferentes a lo que estaba acostumbrada. Que mi amiguita Claudia iba a enseñarme. Creo que nunca fui a la escuela con tanto entusiasmo.
Ese día esperé con mucha ansiedad la hora del recreo, Claudia me dijo:...-"No tengas pena, que nadie nació sabiendo y no hagas caso de esas niñas que se ríen de ti, déjalas. Después tu te reirás de ellas porque les ganarás en todo"-. Desde ese momento en adelante, aprendí todo y muy rápido. Cuando acertaba, ella me animaba y sonriendo me decía...-"Ya ves?, te dije que era muy fácil y tu lo estás haciendo muy bien! Ahora si, adondequiera que te acerques a jugar; nadie te dirá que no. Ya aprendiste"-...Yo sonreía tímidamente. Si no podía hacer algo a la primera vez, ella con gran paciencia y afecto, me corregía y me animaba a que lo intentara  nuevamente. Yo no supe como agradecerle su paciencia y bondad. Me atrevo a pensar que de alguna manera se daba cuenta lo agradecida que yo estaba; así como también percibió mi timidez y soledad.


Llegamos al final de 1966, terminamos la Primaria y con ello vino la separación de mi gran amiga. Nos seguimos hablando por teléfono por algún tiempo, pero después...Puf!...Las dos tomamos diferentes caminos. 


Hoy en día, hay tantas maneras de buscar a personas con las que uno por alguna razón ha perdido contacto a través del tiempo...Pero yo no encontré a Claudia. Me pregunto si estará viva o no, si termino sus estudios en la Universidad, si continuó viviendo en nuestro país o se fue a a América del Sur o a Europa. Se habrá casado, formado una familia...Si la vida me diera la oportunidad de verla por solo 30 segundos, le diría...-"Claudia, mientras yo viva, siempre te estaré agradecida hasta el final de mi vida. Gracias por tu afecto, paciencia, compañía y apoyo cuando mas lo necesitaba. Recibe mis bendiciones hoy, mañana y siempre"-.         


Huy, que rápido se esta nublando, ya se oyen algunos truenos, un familiar de las niñas que jugaban salió a llamarlas. Yo también me voy, pensando en cuanta verdad hay cuando se dice que "Recordar es Vivir".

No hay comentarios: